El mismo cielo en otro lugar

octubre 25, 2018 3:17 pm Publicado por Deja tus comentarios

[vimeo 290736764 w=640 h=272] XVII Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia ‘Las Migraciones’ Versión extendida from Sebastián Uribe Aguilar on Vimeo.

El mismo cielo en otro lugar

(Un hombre curtido, ya viejo, bastante trasteado, pero fuerte y lúcido. Ya fue y volvió – “migrante”)

Mira al cielo, hace frío y ve cómo el cielo despejado se hace oscuro y tormentoso. Mira su reloj de pulso. Mientras caen las primeras gotas de lluvia, se lleva la mano al bolsillo y saca una piedra, la mira, y luego, la abraza con fuerza. La guarda en su bolsillo de nuevo. Se seca la frente ya mojada por el agua como si de sudor se tratara y cierra sus ojos mirando hacia arriba, disfrutando el recibir el agua del cielo en su rostro

(Un hombre maduro, ejecutivo exitoso, dinámico, ansioso. Todos los documentos que lee están en inglés – “la búsqueda”)

… Entra en casa y todo está exactamente como lo dejó, intacto, limpio, elegante y lo poco que se logra ver del espacio, luce perfectamente ordenado. Pareciera entrar solo por algo que se le ha quedado, busca algo que no encuentra… Observa el reloj y saca del bolsillo interno de su chaqueta unos tiquetes de avión para revisar el itinerario de salida de su vuelo. Vemos en la ventana a la inversa un letrero en el que se lee “For Sale”… Continúa buscando y mientras lo hace, nuestra mirada se va cerrando solo sobre él. Lo que busca y el espacio es cada vez menos importante. Se va cerrando sobre sí mismo, y esto lo va enmarcando y lo va transforma en el protagonista poco a poco. Vemos como busca en un cajón y dentro de una caja encuentra una piedra, la aprieta con sus manos intensamente y la guarda en su bolsillo. Ya más tranquilo y sin ansiedad, abre la puerta y podemos ver la maleta que había dejado en la entrada, la recoge y cierra la puerta tras de sí…

(Una mujer joven, madre soltera, agobiada y reflexiva. Habla sola para sí misma en francés – “el hambre”)

… Ahora está en su cocina, se nota que es un espacio pequeño y estrecho. Al fondo llora un bebé. Está preparando algo, pero se ve poco, calienta un pan para el desayuno y un poco de leche, pone un solo plato, el aceite, la sal… le da una última mirada a la leche, ¡ya está! Se puede ver en el fondo la ventana y se percibe borroso el pasar de la gente cargando sus cosas, al hombro como pueden o en carretillas. Casi puede escuchar sus pasos arrastrados y forzados, tras la ventana en la calle. El bebé no ha dejado de llorar. Ella se frota las manos para calentarlas y se aferra al biberón que acaba de preparar… el bebé llora desconsolado, ella lo busca, lo abraza y le dice suavemente: hijo, ya está enfriándose y ya casi nos vamos, nos vamos para siempre (en francés). Se sienta a la mesa, se acomoda en la silla, saca de su bolsillo una piedra y la pone sobre la mesa. Espera a que terminen las horas del cambio. Con paciencia acuna al bebé y aguarda a que se enfríe la leche. Luego cierra los ojos…

(Un joven adolecente, está despierto en la noche, lo buscan, con poca luz recoge lo que puede y escapa – “la huida”)

… Entra rápidamente y bastante agitado a la habitación, empaca lo poco que puede en una mochila pequeña. Siente que se mueve algo fuera de la habitación y se asoma bajo la puerta por dónde entra una delgada luz… y puede ver como un par de botas marchan imponentes acercándose. Se esconde detrás de la puerta, se mueve a la ventana de su habitación mirando sigiloso hacia afuera como buscando otra salida. Vuelve rápido hacia la cama, busca debajo su almohada, recoge la piedra y una foto de su madre. Luego pone la piedra en su bolsillo y guarda la foto. Se muestra sigiloso pero decidido a escapar por la ventana y comienza una huida angustiosa… lo vemos mirar atrás varias veces y caminar deprisa para alejarse poco a poco de la casa de campo…

(el joven) Corre sigiloso y asustado entre los arbustos, mirando atrás cada vez que puede. Algo se acerca, le persigue, y en medio de la angustia, se logra ver el miedo proyectado en sus manos, mientras unas luces de linternas se acercan a su espada. Corre rápidamente por el bosque mientras huye, saltando y empujando la maleza que se oponen a su paso. Mientras corre y corre el amanecer permite que la luz del sol ilumine su camino. Llega precipitado al borde del bosque cayendo justo a la orilla de un lago y se encuentra aliviado por estar de golpe frente a este paisaje ausente de pasado. Mientras se levanta del suelo busca en su bolsillo la piedra y la mira…

(la joven) Abre los ojos, el llanto del bebé ha cesado, se levanta de la mesa. Recoge la piedra que estaba sobre la mesa y la mira. Sale de la casa y se dirige hacia el lago…

(el hombre) Abre los ojos, mira el reloj que marca las horas y se ha detenido por completo. Busca en su bolsillo la piedra, la mira y camina hacia el lago…

 

Cada uno por su lado, llega frente al lago, no pierden la esperanza de encontrarse juntos. Miran la piedra al mismo tiempo en sus manos. Miran al cielo y sus cuerpos se llenan de ese mismo cielo y se abrazan en un solo individuo que se funde poco a poco con el paisaje, mientras el hombre viejo los observa. El hombre mayor se acerca al lugar donde estaban y observa tres piedras idénticas en diferente posición reposar en el suelo frente al lago. 

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